lunes, 17 de marzo de 2014

Culpables.

Días en los que sólo leía
pero, sobre tu pecho.
Te leía como si me fuera la vida,
disimulando para no encontrar punto y final.

Horas en las que sólo escribía
de tu mirada.
De tu lengua que recorría mi alma,
y de mis mariposas que revoloteaban.

Sí, aquellas mariposas vergonzosas
que susurraban y te delataban.
Y es que éramos culpables de amor pero inocentes de corazón.


jueves, 23 de enero de 2014

¡Si supieras qué dicen!

Dicen por ahí que,

andas enamorado de mí.
Que ya no te quedan fuerzas
porque las perdiste en varias tormentas.

Dicen por ahí que,
un día te caíste
y llegaste hasta mí.

Por eso, sólo te quedan tus huellas,
con las que trepabas por los ardientes corazones
y nadabas en los profundos temores.
Pero tranquilo,
que pronto se convertirán en arena.

Y es que dicen,
que el destino ha hecho que te enamores…
pero, de una rosa que lleva mi nombre.




martes, 7 de enero de 2014

Verás.

Bendita sonrisa aquella que sale los viernes,
maldita sea los lunes a las seis de la mañana
con los sueños pegados en la sábana. 

Veinticuatro son las horas que paso recordando,
veintitrés son las que me quedan
mientras escribo esta maldita hoja. 

Maldigo a todos aquellos que no sonrían
y que se dejen llevar por la hipocresía.

La hipocresía de aquellos que 
sonríen hasta a los ladrones, 
mientras huyen del miedo que les persigue. 

Que ahora sólo maldigo,
en cambio de sonreír a los mendigos. 

domingo, 5 de enero de 2014

Escribo de tus suspiros.

Suspírame al oído
y desnúdame con tus palabras.


Que tus palabras,
son tus dedos que me recorren con ansia.


Vivo de los ojalás
vivo de tus ganas,
Vivo a base de suspiros de esperanza. 


Y es que... sobrevivo por tus suspiros. 


jueves, 2 de enero de 2014

Versifícame.

Dedicado a aquellos versos,
que llenan más
que una botella de alcohol a un borracho
en una calle perdida del Raval.

Dedicado a aquellos versos
que llevan escondido
el nombre de aquel ruidoso sentimiento.

Dedicado a aquellos versos
que no te dejan dormir.
Aquellos que te acompañan en tu insomnio,
pero que hacen más ameno el sueño.

Aquellos que en un momento te inspiran.
Y otros, que desaparecen al momento.

A veces me pregunto el porqué.
Porqué me persiguen,
o porqué me divierte tanto seguirlos.

Como un sediento
buscando agua en un río seco. 
Y al revés.