martes, 7 de enero de 2014

Verás.

Bendita sonrisa aquella que sale los viernes,
maldita sea los lunes a las seis de la mañana
con los sueños pegados en la sábana. 

Veinticuatro son las horas que paso recordando,
veintitrés son las que me quedan
mientras escribo esta maldita hoja. 

Maldigo a todos aquellos que no sonrían
y que se dejen llevar por la hipocresía.

La hipocresía de aquellos que 
sonríen hasta a los ladrones, 
mientras huyen del miedo que les persigue. 

Que ahora sólo maldigo,
en cambio de sonreír a los mendigos. 

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