Dedicado
a aquellos versos,
que
llenan más
que
una botella de alcohol a un borracho
en
una calle perdida del Raval.
Dedicado
a aquellos versos
que
llevan escondido
el
nombre de aquel ruidoso sentimiento.
Dedicado
a aquellos versos
que
no te dejan dormir.
Aquellos
que te acompañan en tu insomnio,
pero
que hacen más ameno el sueño.
Aquellos
que en un momento te inspiran.
Y
otros, que desaparecen al momento.
A
veces me pregunto el porqué.
Porqué
me persiguen,
o
porqué me divierte tanto seguirlos.
Como un sediento
buscando
agua en un río seco.
Y al revés.
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