Dicen por ahí que,
andas enamorado
de mí.
Que
ya no te quedan fuerzas
porque
las perdiste en varias tormentas.
Dicen por
ahí que,
y llegaste
hasta mí.
Por eso,
sólo te quedan tus huellas,
con las
que trepabas por los ardientes corazones
y nadabas
en los profundos temores.
Pero
tranquilo,
que pronto
se convertirán en arena.
Y es que
dicen,
que el
destino ha hecho que te enamores…
pero, de una rosa que lleva mi nombre.
