A
veces te imagino.
Te
imagino pensándome,
preguntándote
por qué no te hablo,
qué
estaré haciendo, o simplemente,
comiéndote
la cabeza por mí.
Me
gusta recordar que me piensas,
me
gusta pensar que me recuerdas,
me
gusta que me quieras,
y me
encanta pensar en lo que piensas.
Dibujo
tus recuerdos con estos versos,
dibujo
tus pensamientos con estas palabras,
Y me
muero por saber qué te piensas.
Estos
versos esconden tu nombre,
juegan
con mi pensamiento,
y al
final tu nombre se averigua.
Al
final tú me descubres,
y yo
me convierto en una acróbata,
intentando
salir de tu cabeza.
Porque
me gusta pensar que me piensas.
Y me
muero por saber en qué piensas.
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